Rosario profundizó una política de prevención del cáncer de mama que busca llegar especialmente a mujeres que no realizan estudios preventivos habituales. La ciudad identificó que muchas de ellas enfrentan obstáculos como la falta de turnos, desinformación o dificultades económicas que impiden su acceso a controles periódicos, lo que motivó la creación de un programa focalizado para detectarlas e incorporarlas a un seguimiento sistemático.
Inicialmente concebido como una experiencia piloto, este enfoque se transformó en una política pública estable. El municipio articuló la cooperación entre centros de salud, hospitales y laboratorios, a la vez que sumó a efectores privados para ampliar la cobertura y eficacia del sistema de detección precoz. Este trabajo se apoya en el legado comunitario y médico de Rosario, apostando a la prevención temprana mediante la participación activa de organizaciones sociales y referentes locales.
La implementación de esta coordinación integral permitió reducir de forma constante la cantidad de mujeres sin mamografías ni controles rutinarios en el sistema público municipal. El principal objetivo es consolidar y extender este programa para que todas las mujeres rosarinas, independientemente de su barrio o tipo de cobertura médica, tengan garantizado el acceso a diagnósticos oportunos.