La utilización de imágenes manipuladas para desinformar sobre el cambio climático ha reaparecido con la difusión de un montaje que compara dos mapas meteorológicos supuestamente del Reino Unido e Irlanda, fechados en 1995 y en un futuro cercano. En ambos mapas se indica la misma temperatura, pero el uso de colores es diametralmente opuesto, lo que genera la impresión errónea de que las previsiones actuales son alarmistas e infundadas.
Este tipo de manipulación no es nuevo: el montaje utiliza una técnica similar a la publicidad engañosa que muestra un antes y un después para convencer sobre la eficacia de un producto. En el caso de los mapas, se recurre a alterar el código de colores para transmitir un mensaje sesgado, minimizando así el impacto real del calentamiento global.
La organización meteorológica británica Met Office explicó que su escala de colores es fija y uniforme, cubriendo temperaturas desde -55°C hasta +55°C y que cada color representa un intervalo establecido y constante a lo largo del año. Recientemente, sólo introdujeron cambios para facilitar la lectura a personas con daltonismo, sin alterar la correspondencia entre colores y temperaturas.
El montaje cuestionado muestra un mapa del “verano 2026” a pesar de que la imagen circula desde al menos 2024, lo que evidencia que se modificó el año para aumentar su impacto. Además, las temperaturas indicadas y los colores usados no coinciden con la escala oficial, lo que desconcierta a quienes intentan hacer lecturas apropiadas.
Por otra parte, en Francia, Météo-France emplea códigos de color basados en desviaciones respecto a las temperaturas estacionales promedio, una metodología distinta a la británica y que también ha sido objeto de malentendidos en las redes sociales.
Este caso refleja cómo los métodos simples de edición gráfica y la descontextualización de datos pueden alimentar dudas infundadas sobre la credibilidad de las predicciones meteorológicas y el fenómeno del cambio climático, dificultando el acceso a información precisa para la sociedad.