El decodificador de televisión por cable o satélite es uno de los dispositivos que más energía consume aun cuando está apagado, debido a que permanece en modo espera o stand-by durante la noche. Este consumo silencioso puede representar una carga significativa en la factura eléctrica mensual.

Este aparato continúa activo para realizar tareas como actualizaciones de software, grabaciones programadas, sincronización del reloj interno y mantener la conexión a internet. Según estimaciones del sector eléctrico, un decodificador consume entre 12 y 35 vatios por noche, lo que al año supera los 250 kilovatios-hora. Esto equivale a tener encendida una lámpara LED de 40W durante más de seis horas todos los días.

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Cuando hay varios decodificadores en una vivienda —por ejemplo, si hay más de un televisor— el gasto energético acumulado puede alcanzar hasta el 30% del consumo total del sistema de entretenimiento doméstico. Para reducir este impacto, se recomienda desconectar el dispositivo de la corriente durante la noche o utilizar regletas con interruptores que permitan cortar la energía de múltiples aparatos simultáneamente. También es útil activar modos de ahorro energético si el decodificador los ofrece y consultar con el proveedor de televisión sobre equipos más eficientes.

Otro equipo que contribuye al consumo invisible es el Smart TV, que también mantiene una conexión permanente a internet y funciona en modo stand-by. Esta función facilita un encendido más rápido, pero genera un consumo constante de energía si no se apaga completamente. Por ello, la mejor práctica para hogares que buscan ahorrar energía es apagar o desconectar totalmente estos dispositivos cuando no estén en uso.