La Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés), una corriente clave para la regulación del clima global, enfrenta un debilitamiento significativo en las próximas décadas. Científicos advierten que si las temperaturas continúan aumentando y los hielos del hemisferio norte siguen derritiéndose, esta corriente podría perder hasta un 51% de su fuerza antes de finalizar el siglo.

Este sistema actúa como una enorme cinta transportadora que mueve agua cálida desde las zonas tropicales hacia el Atlántico norte, y devuelve agua fría hacia el sur. Su funcionamiento es esencial para moderar temperaturas y estabilizar las precipitaciones en Europa, América del Norte y otras regiones. Sin embargo, la entrada masiva de agua dulce producto del deshielo altera su equilibrio de salinidad, factor imprescindible para mantener la dinámica de la AMOC.

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Los impactos de un debilitamiento prolongado de esta corriente serían amplios y variados. Se esperan olas de calor más intensas, inviernos más severos en Europa y alteraciones en los monzones que afectan a África y Asia. Además, podría generarse un incremento en fenómenos climáticos extremos, así como afectaciones a ecosistemas marinos, a la producción agrícola y a la disponibilidad de agua en áreas vulnerables.

El estudio señala que, aunque no se prevé un colapso inmediato, las señales actuales corresponden a un proceso progresivo de debilitamiento que preocupa a la comunidad científica. Investigaciones recientes coinciden en que la AMOC está en uno de sus períodos más bajos en siglos, lo que podría alterar gravemente los patrones climáticos globales si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero.