Una prueba en tierra del cohete New Glenn de Blue Origin terminó en una explosión que dañó significativamente la plataforma de lanzamiento en Cabo Cañaveral, Florida. El incidente no dejó heridos, pero se mantiene la incertidumbre sobre las causas del accidente y sus consecuencias para los planes espaciales tanto de la empresa como de la NASA.

Jeff Bezos, fundador de Blue Origin, confirmó que todo el personal estaba a salvo y comunicó en redes sociales que todavía no se conoce el origen exacto de la explosión. Según reportes previos emitidos por la compañía, durante el ensayo se detectó una anomalía en el encendido de los motores, lo que motivó una investigación exhaustiva.

La prueba tenía como objetivo evaluar los sistemas del cohete, que mide cerca de 100 metros de altura y forma parte clave de las ambiciones de la empresa espacial para misiones lunares y para el lanzamiento de satélites, incluido el despliegue de una constelación para Amazon. La gravedad del accidente podría retrasar el regreso del New Glenn a los vuelos operativos, que ya había enfrentado problemas técnicos en lanzamientos recientes.

La NASA, que colabora con Blue Origin en el desarrollo de módulos de aterrizaje para su programa Artemis, se mostró preocupada por el impacto del incidente en la planificación lunar. Jared Isaacman, jefe de la agencia, aseguró que trabajarán junto a sus socios para esclarecer lo sucedido y anticipó que informarán sobre cualquier repercusión en los proyectos lunares.

En el ámbito local, el congresista de Florida cuyos territorios incluyen Cabo Cañaveral destacó la rápida reacción de equipos de emergencia y técnicos, y valoró la ausencia de víctimas personales en el evento. La plataforma de lanzamiento, considerada un punto estratégico para el programa espacial estadounidense, sufrió daños cuya extensión aún está por evaluarse a fondo.