El petróleo alcanzó su cotización más elevada desde 2022, marcando un nuevo hito en los mercados energéticos internacionales. La suba sostenida del barril refleja presiones crecientes en la oferta y demanda global de combustibles.

Este incremento se suma a la volatilidad que caracteriza al sector desde hace meses, impulsado por factores geopolíticos y desequilibrios en la producción mundial. Los analistas señalan que la tendencia alcista continúa sin mostrar signos de reversión inmediata.

La escalada de precios tiene implicaciones directas en los costos de transporte, calefacción y productos derivados del petróleo en toda la economía global, afectando tanto a consumidores como a empresas.