La cotización del dólar experimentó un aumento significativo impulsado por una fuerte demanda, situación que genera alarma en el equipo económico liderado por Luis Caputo y en los mercados. Este incremento supera ampliamente la inflación, lo que obliga al gobierno a tomar medidas para contener la rápida escalada del tipo de cambio.
Entre los factores que podrían aliviar esta presión se destaca la liquidación pendiente de una gran cantidad de soja retenida por el sector agroexportador. Esta venta diferida representa un volumen importante de dólares que, junto con mayores flujos de exportaciones de energía, minería e inversiones productivas, podría incrementar la oferta de divisas en los próximos meses.
El sector agroexportador vendió en junio una suma significativa en el mercado cambiario, aunque el total acumulado durante el año muestra una caída respecto al mismo período del año anterior. Esto evidencia un retraso en las ventas, que se espera se normalice hacia fin de año, generando entre 15.000 y 18.000 millones de dólares adicionales para el mercado.
Las estimaciones basadas en contratos de futuros prevén que el tipo de cambio tendrá un avance moderado y escalonado, llegando a cerrar el año cerca de $1.650, lo que implicaría una suba en línea con la inflación y las tasas de interés vigentes. Este escenario apunta a un mercado cambiario más equilibrado y sin tensiones mayores durante la segunda mitad del año.
A lo largo del segundo semestre, además de la liquidación agroexportadora, se espera un aporte estable de divisas por parte de otros sectores de la economía, lo que contribuirá a contrarrestar la menor oferta estacional y la demanda privada elevada. Por ahora, el dólar mantiene una evolución relativamente controlada en el acumulado anual, reflejando una normalización tras un período excepcional de apreciación del peso.