La astrofotógrafa Angel Fux logró una hazaña técnica y de resistencia al capturar una imagen excepcional de la Vía Láctea desde la cima del Dent d’Hérens, en los Alpes, enfrentando temperaturas que llegaron a -28°C. Su trabajo fue destacado por la NASA debido a la captura de un fenómeno astronómico poco frecuente: el resplandor conocido como “Gegenschein”.
El proyecto requirió una preparación de seis meses junto al guía de montaña Richard Lehner, quien ayudó a planificar una compleja expedición a más de 4.000 metros de altura. La expedición combinó técnicas de alpinismo con fotografía astronómica nocturna, enfrentando terreno peligroso con cornisas de hielo y pendientes nevadas, donde resultó indispensable el uso de cuerdas y sistemas de seguridad. Durante los días previos, la fotógrafa entrenó el manejo de su cámara usando guantes para evitar lesiones y asegurar el funcionamiento adecuado del equipo en condiciones extremas.
La noche de la toma tuvo dos fases bien diferenciadas: primero se observó el arco invernal de la Vía Láctea, con menor concentración estelar visible; horas después, en la madrugada, apareció el arco estival que incluye el núcleo galáctico más brillante. La escasa contaminación lumínica del área permitió registrar además el fenómeno “Gegenschein”, un débil brillo que surge de la reflexión de la luz solar sobre partículas de polvo en el sistema solar y que pocas veces se logra fotografiar con tanta nitidez.
Tras más de 40 horas de procesamiento técnico, la imagen final reveló este raro resplandor que convierte la fotografía en un verdadero hallazgo para la astronomía. El reconocimiento de la NASA consolida esta captura como un punto de referencia para futuros reportes fotográficos realizados bajo condiciones extremas, así como un ejemplo de la unión entre alpinismo y ciencia.