En invierno, la reducción natural de la sensación de sed puede provocar una disminución en el consumo de líquidos, lo que influye directamente en la salud renal. Esta situación favorece la aparición de trastornos como la cistitis y la formación de cálculos renales, especialmente en personas mayores, que tienden a hidratarse menos durante el frío.

El Departamento de Salud del Estado de Río de Janeiro informó que realiza diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades en unidades específicas, a las que se accede a través de derivaciones médicas en el marco del Sistema Único de Salud (SUS). Los pacientes que presenten síntomas como dolor lumbar intenso, sangre en la orina, infecciones urinarias repetidas, dificultad para orinar o cambios en el flujo urinario deben buscar atención en su centro de salud más cercano.

Para un diagnóstico más preciso, las unidades cuentan con pruebas urodinámicas que examinan la función de la vejiga y la uretra, útiles para detectar afecciones como la incontinencia o la vejiga hiperactiva. Entre las opciones terapéuticas disponibles destaca la litotricia extracorpórea por ondas de choque, un tratamiento poco invasivo que fragmenta los cálculos para facilitar su expulsión.

El acceso a estos servicios se canaliza a través de centros de atención primaria, como las Clínicas de la Familia o unidades básicas de salud municipales, que derivan a los pacientes a las unidades especializadas del Centro y de la región de Baixada Fluminense.

Las autoridades sanitarias enfatizan que, aunque el frío no cause directamente estas enfermedades, los hábitos propios del invierno elevan el riesgo. Por eso, recomiendan mantener una hidratación adecuada, con una ingesta diaria de agua entre dos y tres litros, acompañada de actividad física regular y una alimentación saludable que limite el consumo de sodio y alimentos ultraprocesados.