Durante años, Lionel Messi sufrió episodios recurrentes de vómitos en pleno partido, una situación que generó dudas y especulaciones sin un diagnóstico claro. Finalmente, el propio jugador atribuyó estos problemas a una alimentación poco saludable y desordenada que afectaba su salud digestiva.

Un gastroenterólogo utilizó el caso de Messi para destacar la importancia de los hábitos alimenticios en el rendimiento deportivo y el bienestar intestinal. Según explicó, la dieta del futbolista incluía con frecuencia alimentos ultraprocesados como gaseosas, pizzas, chocolates, empanadas y panchos, combinados con horarios alimentarios irregulares.

Tras un cambio guiado por profesionales que implicó reducir el consumo de esos productos y reorganizar sus hábitos nutricionales, Messi logró eliminar casi por completo los episodios de vómitos durante el ejercicio. El especialista destacó que el intestino responde rápidamente a variaciones en la dieta, y que cuando el futbolista vuelve a excederse, los síntomas pueden reaparecer.

Este problema no es exclusivo de Messi. Estudios científicos indican que entre el 30% y el 70% de los deportistas, especialmente los de resistencia, experimentan molestias gastrointestinales como náuseas, acidez, dolor abdominal, distensión, diarrea o urgencia para evacuar durante la actividad física intensa. Las causas comunes incluyen la reducción del flujo sanguíneo intestinal, la deshidratación, el estrés y, sobre todo, la alimentación inapropiada antes o durante el ejercicio.

El intestino tiene un papel clave más allá de la digestión. Alberga la microbiota intestinal, un conjunto de billones de bacterias que influyen en la salud general. Además, participa activamente en la regulación del sistema inmunológico y en la producción de sustancias que intervienen en diversas funciones corporales, lo que explica su impacto directo en el rendimiento y la recuperación física.