El metaverso, catalogado hace unos años como el futuro de la interacción social y comercial, atraviesa un retiro silencioso tras no cumplir con las expectativas de usuarios y empresas. La apuesta tecnológica que prometía transformar la forma en la que nos conectamos y trabajamos ha quedado en un proyecto de alcance limitado y con fracasos económicos evidentes.
Desde su creación a finales de 2020, Reality Labs, la división de Meta encargada de desarrollar mundos virtuales, acumuló pérdidas operativas de más de 83 mil millones de dólares. En enero, Meta tomó la decisión de recortar 1.500 empleados, cerrar varios estudios y cancelar iniciativas clave como Horizon Workrooms, una plataforma de trabajo virtual que aspiraba a ser alternativa de Zoom y Teams. Estos movimientos evidencian un repliegue estratégico y la dificultad de mantener el proyecto con resultados viables.
El entusiasmo inicial también involucró a numerosas grandes empresas. En 2022, múltiples marcas francesas anunciaron con bombos y platillos su entrada al metaverso: Carrefour en The Sandbox, LVMH presentó un avatar y experiencias en realidad aumentada, y otras firmas del CAC40 como Axa y Havas contemplaron proyectos similares. Sin embargo, hoy, muchas de estas compañías no responden a pedidos de información ni anuncian avances, lo que apunta a un enfriamiento del interés corporativo.
El mercado virtual también refleja esta caída en la demanda y percepción del metaverso. El precio de un terreno digital en Decentraland, una de las plataformas más famosas, descendió desde un pico cercano a 3.820 dólares hasta menos de 10 dólares en la actualidad. Para especialistas, esta reducción es sintomática del fin de la narrativa que colocaba al metaverso como la próxima gran plataforma social.
Expertos señalan que una de las causas principales del estancamiento fue la sobreestimación de la adopción masiva de la realidad virtual para el uso cotidiano. El equipamiento necesario —computadoras potentes o cascos especializados— sigue siendo incómodo, caro y poco práctico para el consumidor promedio. Esta barrera tecnológica, sumada al surgimiento de otras herramientas digitales más accesibles y funcionales, como la inteligencia artificial basada en texto, ha relegado al metaverso a un segundo plano.
En definitiva, la etapa de auge que inició a finales de 2020 y se extendió durante 2022 terminó en un contexto de reajuste y cuestionamientos sobre el verdadero impacto e implementación práctica del metaverso en la vida diaria. La tecnología continúa evolucionando, pero por ahora parece haber quedado lejos de cumplir con las expectativas que generó su lanzamiento.