La industria foresto-industrial de Misiones atraviesa un panorama crítico que se refleja en el balance negativo del primer semestre. La ausencia de pedidos de madera y la paralización del sector de la construcción han dejado sin tracción al mercado local, uno de los principales motores de demanda para las pequeñas y medianas empresas del sector.

El presidente de la Asociación de Madereros, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (AMAYADAP) destacó que esta situación se agrava por las dificultades coyunturales que enfrentan las empresas: la inflación persistente, la suba constante de costos salariales, de insumos y la logística, así como el incremento en las tarifas eléctricas, que impactó especialmente en los costos de producción.

En el ámbito local, la recesión en la construcción privada y la paralización de obras públicas frenaron la demanda interna de madera, mientras que en el mercado externo, la competitividad se vio afectada por un tipo de cambio poco favorable, costos internos elevados y sistemas de reintegros arancelarios desactualizados. Esta combinación junta complicaciones para las exportaciones argentinas frente a competidores regionales.

En respuesta al impacto del tarifazo eléctrico, el gobierno provincial implementó un plan para facilitar el pago de facturas de energía en cuotas de 30, 60 y 90 días. Sin embargo, muchas empresas no pudieron acceder a estos beneficios y enfrentan cargos extras, como intereses aplicados por cooperativas eléctricas al usar cheques diferidos, lo que incrementa aún más los costos operativos.

Ante este escenario de incertidumbre, AMAYADAP busca la cooperación del gobierno nacional para reactivar el sector. En particular, se gestiona con la ministra de Capital Humano la posibilidad de establecer un cupo mínimo de viviendas nuevas para impulsar la demanda de madera y sostener el empleo en la región.

El sector foresto-industrial advierte que sin medidas concretas que reactiven la construcción y mejoren la competitividad, las dificultades podrían mantenerse, afectando tanto a las empresas como a las economías locales, sobre todo en el noreste argentino, donde esta actividad tiene un fuerte impacto social y económico.