La compañía aseguradora Nativa decidió no operar en el Conurbano bonaerense debido a la alta incidencia de fraudes y litigios que tornan esa zona “inmanejable”. Marina Fal, presidenta de la empresa, explicó que esta determinación se basa en datos concretos y una experiencia prolongada en el mercado.
El fraude en seguros no solo implica inventar accidentes, sino también magnificar los daños. Fal describió cómo algunos reclamos presentan heridas leves como amputaciones e incluso incluyen informes médicos y placas falsas, lo que complica la detección de irregularidades. Para contrarrestar estas prácticas, las compañías realizan investigaciones de campo, dialogan con vecinos y consultan a familiares, buscando evidencias que revelen la realidad detrás de cada siniestro.
Fal atribuyó una gran parte de esta problemática a la actuación de los llamados “abogados caranchos”, quienes, según ella, desatienden el sufrimiento de las víctimas y sólo buscan un beneficio económico. Señaló que estos abogados estructuran redes paralelas que incluyen la elaboración de informes médicos falsos, falsas internaciones hospitalarias y la movilización de empleados que buscan víctimas en momentos vulnerables, como velatorios y entierros.
Estas maniobras no solo afectan la economía del sector asegurador, sino que también constituyen delitos penales de fraude, con procesos judiciales que pueden derivar en penas de prisión. Para enfrentar esta problemática, Nativa y otras aseguradoras implementan sistemas de información cruzada, donde se comparten datos entre diversas compañías para identificar reclamaciones repetidas o inconsistentes.
Además, Fal destacó que la empresa trabaja activamente para reducir la judicialización de los casos, apostando a una gestión más ágil y controles más estrictos. Sin embargo, la complejidad y la dimensión del fraude en algunas zonas dificultan cualquier intento de expansión en esos mercados.