La planta de 3 Arroyos ubicada en el parque industrial de Pilar comenzó a aplicar recortes de personal como respuesta directa a la caída de la producción, que se redujo casi a la mitad debido a la baja demanda en el mercado de cereales y snacks saludables. Esta medida afecta a cerca del 30% del total de operarios, generando un clima de incertidumbre entre los trabajadores y el sindicato local.

La situación se agrava porque gran parte del personal afectado cuenta con contratos temporales que están próximos a vencer. Desde el Sindicato de Trabajadores de la Industria Alimenticia (STIA) alertan sobre la precariedad laboral que atraviesan y la falta de certidumbre para quienes dependen de esta fuente laboral.

Desde la dirección de 3 Arroyos, bajo la administración de Better Food, aclararon que los despidos no son arbitrarios ni inesperados, sino consecuencia del fin de contratos temporales pactados inicialmente. La empresa también ha ajustado turnos y reducido costos en un intento por adaptarse a las condiciones del mercado, en medio de un escenario económico nacional que complica a toda la cadena alimenticia.

Argentina enfrenta una crisis estructural en el sector alimenticio, donde la combinación del incremento de costos y la caída en las ventas pone en jaque el funcionamiento de distintas compañías, desde lácteas hasta la industria cárnica. Empresas emblemáticas han debido redefinir estrategias y, en algunos casos, reducir su personal para sostener sus operaciones.

El conflicto en Pilar refleja un fenómeno más amplio que atraviesa la industria: la dificultad para mantener la producción y el empleo en contexto de desaceleración económica y cambios en la dinámica del consumo. El impacto en la planta de 3 Arroyos anticipa posibles tensiones similares en otras empresas del rubro alimenticio en el país.