La recuperación de la infraestructura hidroeléctrica en Venezuela avanza con un acuerdo firmado entre la compañía argentina IMPSA y el gobierno venezolano, representado por el Ministerio de Energía Eléctrica y la empresa estatal Corpoelec. La alianza apunta a rehabilitar las centrales de Macagua y Tocoma, ubicadas en el Estado Bolívar, con una meta inicial de restaurar 672 megavatios (MW) de generación energética en un plazo de 19 meses.

Estas obras forman parte de un plan más amplio para fortalecer el sistema eléctrico del país caribeño, que aspira a alcanzar una capacidad total de hasta 2.640 MW en cinco años, distribuidos en 2.160 MW en Tocoma y 480 MW en Macagua. Este esfuerzo se inscribe en un contexto de apertura gradual a la inversión privada, extranjera y a la cooperación tecnológica en sectores estratégicos como la electricidad, la minería y el petróleo.

El gobierno venezolano ha establecido una comisión para seleccionar a los contratistas del sector eléctrico, tradicionalmente controlado por el Estado y que arrastra una crisis prolongada. La alianza con IMPSA implica la incorporación de experiencia, ingeniería y tecnología argentina para llevar adelante la rehabilitación de estas centrales.

Desde Mendoza, el gobernador Alfredo Cornejo celebró el acuerdo, resaltando que IMPSA vuelve a posicionarse en proyectos internacionales de gran envergadura. La empresa, con más de 115 años de trayectoria, ha desarrollado más de 180 proyectos hidroeléctricos y opera en más de 40 países, apoyada en su tecnología y en una red de proveedores locales consolidados.

IMPSA fue la primera empresa estatal en ser privatizada durante la gestión presidencial de Javier Milei. En febrero de 2025, el Estado argentino y el gobierno provincial de Mendoza transfirieron las acciones a un consorcio liderado por la estadounidense Arc Energy. Antes de eso, la empresa había sido rescatada de la quiebra y contaba con participaciones estatales y privadas.

El acuerdo con Venezuela se inscribe en un contexto político caracterizado por una mayor apertura al capital extranjero, en medio de un nuevo escenario diplomático y económico en el país bolivariano.