Un meteoro de aproximadamente 1,5 metros de ancho y con una masa similar a la de un elefante atravesó la atmósfera terrestre a altísima velocidad y se desintegró sobre la costa este de Estados Unidos, generando un estruendo que se escuchó a más de 400 kilómetros de distancia.
El fenómeno ocurrió cerca de la costa de Massachusetts y fue percibido desde estados cercanos como Rhode Island, Nueva Hampshire, Maine e incluso desde Oakville, Canadá, ubicaciones que alcanzaron a escuchar el ruido y percibir el temblor que provocó la entrada del cuerpo espacial.
Según los datos recopilados por la NASA, el meteoro ingresó a la atmósfera a casi 67.600 kilómetros por hora, recorriendo un tramo de cerca de 42 kilómetros antes de fragmentarse completamente en el aire. A pesar de la potencia de la explosión, no logró impactar la superficie terrestre ni formó un meteorito propiamente dicho, que se define como una roca espacial que llega hasta el suelo.
Este tipo de fenómenos, conocidos como bólidos diurnos, generan una bola de fuego que, en este caso, ocurrió justo sobre la Bahía del Cabo Cod. Los registros incluyen imágenes y testimonios desde distintos puntos, tanto costeros como más interiores, documentando la intensidad y alcance del evento.
El impacto acústico fue tan fuerte que algunos edificios llegaron a vibrar por el estruendo, causando una gran impresión en los habitantes de la zona. La NASA continúa estudiando los datos para entender mejor las características del meteoro y su comportamiento al entrar en la atmósfera terrestre.