La minería chilena apuesta por la inteligencia artificial (IA) y la automatización como pilares estratégicos para los próximos cinco años. Sin embargo, el avance tecnológico se ve frenado principalmente por barreras de tipo cultural, que impiden escalar estas soluciones en las operaciones mineras a nivel general.
Un análisis elaborado por Deloitte Chile y el Centro de Estudios del Cobre y de la Minería (CESCO) muestra que el 74% de las empresas del sector considera la resistencia cultural como el mayor obstáculo para adoptar masivamente la IA y otras tecnologías digitales. Asimismo, el 69% de los proveedores tecnológicos confirma esta limitación desde su perspectiva.
El estudio destaca que, aunque la madurez digital del sector minero se encuentra en una etapa intermedia, las iniciativas tecnológicas suelen estar aisladas y no integradas transversalmente en toda la cadena de valor. Esta desconexión interna es evidenciada por un 61% de las empresas mineras, que perciben una brecha entre las áreas de negocio y los departamentos de tecnología.
Además, existe una diferencia significativa en el nivel de adopción tecnológica entre los proveedores y las compañías mineras. Mientras el 46% de los proveedores tecnológicos se sitúa en categorías de liderazgo o desarrollo avanzado, sólo el 29% de las mineras alcanza ese nivel de madurez, especialmente en el uso de la IA industrial.
En cuanto a resultados concretos, el aumento de la productividad aparece como el beneficio más claro alcanzado hasta ahora. Sin embargo, otros aspectos relevantes como la reducción de costos, la toma de decisiones basada en el análisis de datos y la sostenibilidad ambiental continúan siendo expectativas a mediano plazo.
La incorporación de las tecnologías digitales en las estrategias ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) sigue siendo limitada para la mayoría, pues el 68% de las organizaciones reconoce un uso parcial o fragmentado. La tecnología se emplea mayormente para monitoreo ambiental y eficiencia hídrica, pero no se considera aún un motor estratégico para la sustentabilidad en la minería chilena.
Por otro lado, la colaboración dentro del ecosistema nacional permanece en fases iniciales. Cerca del 47% de las entidades declara trabajar puntualmente con startups, universidades o centros de investigación mediante pilotos o pruebas de concepto, sin lograr una transferencia tecnológica significativa y continua.
A pesar de estas limitaciones, el sector valora la competitividad de Chile en el ámbito global, equiparando su nivel tecnológico con países como Australia y Canadá. Para sostener esta posición en el futuro, las empresas mineras identifican como prioridades el fortalecimiento cultural y organizacional que facilite la adopción plena de la IA en sus operaciones.