Ramiro Agulla, uno de los referentes más influyentes de la publicidad en Argentina durante la década de los 90, falleció a los 62 años tras una descompensación mientras estaba internado. Su partida conmocionó al ámbito de la comunicación, donde se destacó por su creatividad y su aporte al marketing político y comercial.
La relación entre Ramiro Agulla y Antonito de la Rúa fue un vínculo de décadas que trascendió lo profesional para convertirse en una sólida amistad. Ambos compartieron proyectos emblemáticos, entre ellos la campaña presidencial de Fernando de la Rúa en 1999, considerada innovadora por su enfoque emocional y directo. En aquel equipo, Agulla fue un pilar creativo junto a Carlos Baccetti y Darío Lopérfido, formando una agencia reconocida y dejando una marca indeleble en la historia publicitaria del país.
Antonito de la Rúa expresó su despedida a través de sus redes sociales con imágenes que reflejan la cercanía y complicidad que compartían. Una de ellas los muestra en un momento de camaradería frente a un asado, reforzando un lazo personal que se extendió más allá de los ámbitos laborales. En otra foto, Agulla aparece junto a Darío Lopérfido, clave en su incorporación al equipo de comunicación política de De la Rúa.
El aporte de Ramiro Agulla no solo se limitó a campañas visualmente memorables, sino que también implicó un cambio en la forma de comunicar la política en Argentina. La campaña “Dicen que soy aburrido” sigue siendo un ejemplo paradigmático de comunicación política que conecta emocionalmente con el público, un legado que confirma la importancia de su trabajo en el sector.