La 11ª edición del Festival Internacional de Cine de las Alturas se lanzó oficialmente, consolidándose como uno de los eventos cinematográficos más relevantes de la región andina. Este año, el festival ofrece una extensa programación con casi 200 proyecciones gratuitas en múltiples localidades de la provincia, incluyendo San Pedro, Purmamarca, El Carmen y La Quiaca.

El festival amplía su propuesta con nuevas secciones, entre ellas “Horror Andino”, dirigida especialmente a las juventudes para atraer a nuevos públicos mediante géneros de cine que despiertan gran interés en audiencias jóvenes. Además, incluirá categorías como documental, ficción, animación y videoclips, afianzando la diversidad temática y estilística del evento.

Desde el Instituto de Artes Audiovisuales de Jujuy (IAAJ), su presidente explicó que el encuentro forma parte de una política integral enfocada en fortalecer la producción audiovisual local y posicionar a Jujuy como escenario para filmaciones nacionales e internacionales. Por primera vez, el festival contará con la participación de productores y realizadores de otros países del bloque andino y también de Uruguay, ampliando así los lazos culturales y de cooperación.

Como parte de esta apertura a nuevos mercados y oportunidades, se organizarán recorridos por el norte jujeño para mostrar los paisajes y la riqueza cultural del territorio a los invitados internacionales, con la intención de fomentar futuras producciones en la región. La película inaugural provendrá de Bolivia y será exhibida en las salas Annuar 1 y Annuar 2, centrales en la estructura cinematográfica provincial.

La productora general del festival subrayó la gratuidad de todas las funciones y la importancia de llevar el cine a distintas comunidades para ampliar su acceso cultural. La programación completa está disponible en el sitio oficial y las redes sociales del festival.

Por su parte, la productora ejecutiva del IAAJ destacó la infraestructura de salas como el Cine Annuar, cuyo mantenimiento garantiza que el público pueda disfrutar de films independientes que no suelen llegar a los circuitos comerciales, reforzando así el valor cultural del festival como espacio de encuentro y difusión.