YPF anunció un aumento del 1 % en sus precios de combustibles, acompañando esta medida con la extensión de su sistema de “buffer de precios” por otros 45 días. Este mecanismo busca limitar el impacto directo de la volatilidad en los precios internacionales del petróleo sobre los consumidores locales.

El presidente y CEO de YPF explicó que, durante este período adicional, la empresa no trasladará las oscilaciones bruscas del precio del crudo Brent al surtidor, manteniendo sin cambios otras variables como los impuestos que forman parte del costo final. Para ello, se creó una cuenta compensadora que permitirá, una vez que se normalicen las condiciones internacionales —en particular tras el conflicto en Oriente Medio—, mantener fijos los precios para recuperar los ingresos diferidos.

Además, YPF seguirá aplicando su sistema de micropricing, que ajusta las tarifas según la oferta y demanda, diferenciando los valores por franjas horarias, corredores y regiones geográficas para maximizar la rentabilidad sin perjudicar a consumidores ni accionistas.

La decisión de ajustar precios y prorrogar el “buffer” se presenta como independiente de presiones gubernamentales, aunque su influencia en el mercado local es significativa dado el peso de YPF entre las compañías refinadoras y comercializadoras del país. Este movimiento suele marcar la pauta para que otras empresas sigan criterios similares en sus tarifas.