La casa que compartieron Floppy Tesouro y Rodrigo Fernández Prieto en Puerto Madero refleja una vida de confort y sofisticación acorde con su estilo. Se trata de un penthouse de gran tamaño con ventanales que permiten disfrutar de una vista panorámica de la ciudad de Buenos Aires, bañando de luz natural los espacios destinados tanto para el descanso como para la convivencia familiar.

El diseño interior combina el glamour moderno con elementos del art decó, visible en la elección de muebles de líneas elegantes y simétricas, junto a un piso de pino oscuro que aporta calidez y personalidad. El living y el comedor integrados cuentan con una araña de cristal que atrae la atención y resume el nivel de detalle y cuidado en la ambientación del hogar.

Uno de los espacios más llamativos es el vestidor principal, donde Floppy Tesouro albergaba una colección de más de 250 pares de zapatos y carteras de marcas internacionales reconocidas, como Gucci y Prada. Este vestidor es una muestra clara del nivel de lujo y la importancia que ambos daban a la comodidad y el estilo personal.

La habitación de su hija Moorea también refleja esa misma atención al detalle. Además de contar con una cuna y accesorios típicos de un cuarto infantil, posee un vestidor individual que supera el metro ochenta de altura y mantiene una armonía de tonos pastel, complementado con una pequeña araña similar a la del sector social de la casa, generando una continuidad estética entre los ambientes.

Además del penthouse en Puerto Madero, la pareja disponía de otra propiedad en San Telmo, ubicada en el histórico Palacio Raggio, un edificio diseñado a principios del siglo XX por el arquitecto Lorenzo Siegerist. Este inmueble aporta a la pareja un espacio con valor arquitectónico y cultural, distinto en estilo pero igualmente significativo dentro de su conjunto de residencias.