El inicio del Primavera Sound 2026 enfrentó a los asistentes con una inesperada tormenta que transformó la jornada en un escenario de incertidumbre y resistencia. A pesar de las alertas meteorológicas, la lluvia sorprendió cuando caía la noche, pero eso no detuvo el entusiasmo ni la concentración de público en los distintos escenarios del festival.

La protesta contra la guerra, ya palpable en la pasada edición, volvió con una expresión más sutil pero igualmente clara. En lugar de sonidos impactantes, cientos de bombillas formaron un mensaje luminoso con la leyenda “No War”, un grito pacifista que resonó en el ambiente con fuerza sobre el fondo gris del cielo y la lluvia. Este espíritu reivindicativo se entrelazó con la propuesta musical del día, que combinó momentos íntimos y vibrantes.

En el escenario Revolut, Blood Orange puso en marcha el encuentro con una actuación que atrajo a un público tanto sentado en el césped artificial como de pie, acercándose al sonido con energía renovada a pesar de la humedad creciente. Bajo la brisa marina, la mezcla entre frescura y sofoco creó una sensación contradictoria, acompañada por las percusiones orgánicas de Chosen y el delicado paisaje sonoro de Champagne Coast de Dev Hynes.

El sfeer se tornó aún más íntimo en el escenario Cupra con Men I Trust, quienes abrieron con “To Ease You” de su álbum Equus Caballus. Su interacción escueta con el público no mermó la conexión cálida que lograron, reforzada por una escenografía y una iluminación minimalistas que acentuaron la atmósfera mágica y cercana del dream pop característico de la banda.

Este primer día también contó con la destacada presencia de Cameron Winter, quien debutó en solitario frente a un piano en el auditorio Rockdeluxe, interpretando su galardonado álbum Heavy Metal. La intimidad de su show contrastó con la potencia posterior de su banda Geese, que volvió al escenario Occident para presentar su último disco Getting Killed en medio de una lluvia que no logró dispersar ni a los músicos ni a un público entregado.

La jornada cerró con una tormenta intensa que no diluyó la energía del público ni la fuerza del post-punk contemporáneo de Geese, una banda que confirma su lugar como uno de los principales impulsores del rock actual en el festival. Así, entre gotas y sonidos potentes, el Primavera Sound 2026 arrancó con una mezcla de resistencia, emoción y buena música que promete repetirse en los días siguientes.