El Centro Cultural Recoleta anunció la apertura de tres exposiciones para 2026, cada una con un enfoque particular y propuestas curatoriales cuidadosas que aportan a la reflexión sobre la cultura argentina y su historia reciente.
Una de las exhibiciones principales, “Borges: ecos de un nombre”, se instalará en la sala Cronopios como homenaje a los 40 años del fallecimiento de Jorge Luis Borges. Curada por Rodrigo Alonso, Daniel Fischer y Maximiliano Tomas, esta muestra ofrece un recorrido exhaustivo por la obra y la vida del escritor a través de manuscritos, primeras ediciones, fotografías, objetos personales y una recreación del cuarto en su departamento de Plaza San Martín, donde vivió la mayor parte de su vida. Además, incluirá materiales audiovisuales, gigantografías con imágenes inéditas y una proyección holográfica que recrea la presencia del autor, en conjunto con un espacio para la lectura de sus textos. La exposición se realiza en colaboración con la Fundación Internacional Jorge Luis Borges y la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.
En la sala J, Eduardo Molinari presentará “Hijos de la Luna”, una muestra que explora el espíritu y las contradicciones de las juventudes argentinas durante la década de los setenta, a cincuenta años del último golpe de Estado militar. A través de la curaduría de Javier Villa, la exposición combina elementos del rock, la militancia revolucionaria y la gráfica clandestina para retratar la tensión entre contracultura y acción política. El recorrido abarca desde los bombardeos a Plaza de Mayo en 1955 hasta la recuperación democrática. símbolos astrales como la luna, el sol y la estrella organizan la narrativa visual que articula historia y memoria.
“Entusiasmo público”, la tercera muestra, se exhibirá en la sala C, marcando la primera exhibición institucional individual en Buenos Aires de la artista Liv Schulman. Bajo la curaduría de Carla Barbero, la exposición reúne creaciones realizadas entre 2011 y la actualidad que profundizan en el lenguaje como tecnología política. Mediante ficciones documentales, performances, textos y series, Schulman analiza cómo los discursos contemporáneos moldean la experiencia social y gestionan las emociones, incorporando una mirada que combina humor y absurdo para exponer mecanismos cotidianos de control.
Las tres exposiciones ofrecen distintas perspectivas y formatos que invitan a los visitantes a un diálogo dinámico con la cultura nacional, sus historias y sus tensiones políticas y sociales. Los públicos podrán acceder a variadas formas de pensamiento y creación artística, desde la literatura y la memoria histórica hasta las prácticas artísticas contemporáneas que cuestionan las estructuras del poder y el lenguaje.