Argentina comenzó su defensa del título mundial con una actuación sólida y efectiva, al imponerse 3-0 a Argelia en la primera fecha del Grupo J. Lionel Messi fue el protagonista indiscutido, anotando los tres goles que aseguraron un triunfo claro y dejaron tranquilo al equipo.

El capitán argentino abrió el marcador a los 17 minutos del primer tiempo, tras un inicio de partido intenso en el que Argelia intentó presionar alto para complicar la salida albiceleste. Sin embargo, la precisión y talento de Messi empezaron a marcar la diferencia para la selección, que pudo manejar mejor el ritmo y las transiciones ofensivas.

En la segunda mitad, Messi volvió a aparecer en los momentos decisivos: amplió la ventaja a los 60 minutos y cerró la cuenta definitiva a los 76, culminando una noche brillante y reafirmando su liderazgo dentro del equipo. La defensa argentina se mostró segura, sin permitir ocasiones claras, y logró mantener el arco en cero frente a un rival que pese a sus intentos no pudo sostener la presión ni alterar el orden defensivo del campeón.

Con este resultado, Argentina suma tres puntos iniciales y obtiene una favorable diferencia de gol que puede resultar crucial en esta fase de grupos. El equipo exhibió un planteo inteligente, combinando solvencia defensiva con eficacia en ataque, principalmente gracias a la inspiración de Messi.

Este debut no solo refuerza la confianza del conjunto nacional sino que también entusiasma a la afición con la destacada actuación de su máxima estrella, que volvió a demostrar por qué es considerado uno de los mejores del mundo con un hat-trick que marcó la noche y el camino de Argentina en el Mundial.