Un empresario joyero de Turquía, Necdet Ölçerman, se convirtió en uno de los personajes más comentados del Mundial 2026 debido a su distintivo aspecto durante el partido entre Turquía y Australia. Apareció en cámara con el rostro pintado de negro y con el cabello, la barba y los ojos destacados en blanco, los colores del equipo Beşiktaş de Estambul, uno de los clubes más emblemáticos del país. Esta imagen rápidamente se viralizó y despertó curiosidad internacional sobre quién es y qué simboliza su caracterización.

Udi Neco, como es conocido en redes sociales, no es un aficionado surgido para el evento mundialista, sino una figura recurrente en las tribunas turcas con una identidad construida a lo largo de varios años. Su look no es una improvisación ni un disfraz temporal para el torneo, sino una expresión arraigada en su profundo vínculo con el Beşiktaş, club al que acompaña frecuentemente. La tradición de pintarse de negro y blanco refleja los colores oficiales del club y es una marca que llevó a competiciones internacionales previas, como la Eurocopa 2024, donde medios externos ya comenzaron a destacar su presencia.

El apodo “Udi Neco” combina un modismo turco para Necdet, su nombre de pila, y “udi”, que designa a quien toca el laúd —un instrumento de cuerda tradicional muy valorado en la cultura de la región— lo que añade una dimensión cultural a su identidad más allá del fútbol. Su trayectoria profesional dista del deporte; tuvo paso por la Gendarmería turca antes de establecerse en el sector de la joyería. Sin embargo, su pasión por el fútbol y su apoyo incondicional al Beşiktaş lo han hecho reconocido público y mediáticamente.

En Instagram, Necdet Ölçerman cuenta con más de un millón de seguidores, donde comparte su amor por el club y su vida en las tribunas. En uno de sus videos más destacados, mostró orgulloso una camiseta que le regaló el expresidente del Beşiktaş, Hasan Arat, en reconocimiento a su dedicación y difusión de la institución. En Turquía, ha sido identificado como uno de los hinchas más queridos de la selección nacional desde que su imagen emergió en la Eurocopa.

El contraste entre su apariencia habitual y la que muestra en los partidos oficiales es otro aspecto que ha alimentado su fama. Mientras que en las tribunas se presenta con maquillaje y un atuendo que lo hace sobresalir entre los asistentes, fuera de cámara es un hombre común, sin adornos. Su fenómeno popular refleja cómo la pasión por el fútbol puede transformar a una persona en un símbolo reconocible más allá de una cancha.