River decidió realizar una renovación significativa en su plantel y dejarán salir cerca de 15 futbolistas. Esta decisión marca un cambio de dirección en el manejo del equipo, con un enfoque más agresivo en el mercado de pases tanto para ventas como para incorporaciones. El presidente Stefano Di Carlo reveló que confiaron en Pablo Longoria, quien llegó en abril como director deportivo, para llevar adelante este proceso.

La evaluación del plantel estará basada en el análisis de rendimiento y la gestión de contratos, que serán los criterios para determinar qué jugadores continúan y cuáles deben salir, ya sea por venta, préstamo o rescisión. Longoria deberá actuar con rapidez para cumplir este plan, en coordinación con Enzo Francescoli y el cuerpo técnico.

Di Carlo reconoció que en algunos casos la salida de futbolistas implicará aceptar pérdidas económicas, ya que varios jugadores llegaron a préstamo o fueron comprados por montos altos y se irán por valores inferiores. Aceptan este escenario para evitar mantener una estructura insostenible y asegurar un manejo más eficiente del plantel.

Esta estrategia implica un cambio de paradigma respecto a gestiones previas, donde se esperaban procesos largos y se respetaban contratos sin modificaciones. Ahora se busca agilizar las salidas para construir un equipo más competitivo y equilibrado desde lo económico.

Además de coordinar las transferencias, Longoria se encargará de la búsqueda de refuerzos, apoyado en el scouting y el análisis de las necesidades futbolísticas actuales. Su rol será crucial para definir el futuro inmediato del club en el mercado.