Venezuela atraviesa un periodo crítico para localizar sobrevivientes entre los escombros luego de dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron la región costera, con un balance oficial que supera las mil cuatrocientas muertes. La emergencia se concentran en el estado La Guaira, declarado zona de desastre, donde continúan las labores de rescate y el establecimiento de campamentos para quienes perdieron sus hogares.
Los sismos dejaron miles de heridos y afectaron directamente a más de tres mil familias, la mayoría en La Guaira, que permanece bajo control militar y vigilancia permanente. Las operaciones de búsqueda se intensificaron cerca de las setenta y dos horas posteriores al desastre, con la llegada de maquinaria pesada y equipos de rescate internacionales, además de la movilización de más de treinta mil funcionarios entre bomberos, policías, militares, médicos y psicólogos.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó que se atendió a más de setenta mil familias dentro del dispositivo de emergencia. Al mismo tiempo, el encargado de negocios de Estados Unidos en Venezuela, John Barrett, aseguró que la respuesta humanitaria estadounidense es masiva y está totalmente enfocada en salvar vidas, con una coordinación conjunta de las fuerzas armadas de ambos países en las áreas más afectadas.
Además del balance de víctimas, la tragedia provocó la destrucción de cientos de edificios y dejó decenas de miles de personas desaparecidas o damnificadas. Expertos consultados señalan que las probabilidades de hallar sobrevivientes disminuyen significativamente después de las primeras setenta y dos horas, por lo que el tiempo apremia para las tareas de rescate que continúan activas bajo condiciones complejas.