Ab Astra consiguió un financiamiento clave para desarrollar su tecnología basada en rayos cósmicos, destinada a mejorar la exploración minera. Con 2 millones de dólares captados en una ronda de capital semilla liderada por Draper Cygnus y con CITES como inversor ancla, la empresa enfocará sus recursos en construir el primer equipo operativo para la industria minera y validar su tecnología en entornos reales.
La innovación de Ab Astra se fundamenta en la muongrafía avanzada, que utiliza partículas subatómicas naturales llamadas muones para generar imágenes tridimensionales del subsuelo. Este método busca disminuir la incertidumbre en la localización y valoración de minerales críticos, como litio, cobre, uranio y tierras raras.
Mediante la combinación de sensores compactos, algoritmos de reconstrucción y modelos de inteligencia artificial, la plataforma promete una mejora significativa en la resolución espacial de los modelos subterráneos. Esto permitirá optimizar la explotación de recursos, reducir costos durante la exploración y facilitar el monitoreo ambiental mediante el control de acuíferos y recursos hídricos.
El financiamiento también respaldará las primeras pruebas de concepto en un salar, con el objetivo de validar la tecnología para la firma de sus primeros contratos comerciales en el sector minero.
El CEO y cofundador de Ab Astra destacó la relevancia del cierre de esta ronda para avanzar de la validación tecnológica a aplicaciones comerciales con impacto tangible. Además, resaltó la presencia internacional del equipo fundador y la posición de la empresa como uno de los pocos actores especializados en muongrafía a nivel mundial.
La participación de CITES en esta ronda surgió como un follow-on de una inversión previa y forma parte del lanzamiento de su fondo CITES II, orientado a respaldar startups científicas con potencial global. Ab Astra es la primera empresa en concretar financiamiento bajo este nuevo vehículo, lo que representa un impulso estratégico para su crecimiento.
Esta base tecnológica también abre la posibilidad de ampliar el uso de la muongrafía a sectores de defensa y energía nuclear, donde la capacidad de obtener imágenes no invasivas de estructuras profundas es de gran valor estratégico.