Alberto Fernández reapareció públicamente para defender los resultados económicos de su gobierno y lanzar fuertes críticas hacia la política del presidente Javier Milei. Durante una extensa entrevista, destacó que su administración priorizó la protección del empleo formal y del sector industrial, en contraste con la crisis productiva actual. Subrayó que, aun enfrentando un escenario difícil, logró dejar la tasa de desempleo más baja de la historia democrática y consiguió un crecimiento del salario real que superó la inflación en más de dos puntos.

Reconoció que la inflación durante su mandato fue un problema grave y traumático, pero remarcó que se mantuvieron las paritarias abiertas sin límites rígidos para preservar el poder adquisitivo de los trabajadores. En ese sentido, señaló que su gestión defendió la negociación colectiva para proteger los ingresos frente a la suba de precios.

El exmandatario denunció que el actual gobierno provocó un cierre masivo de pequeñas y medianas empresas, apuntando especialmente a la pérdida de miles de comercios y fábricas, en su mayoría pymes con menos de diez empleados. También criticó el impacto de las nuevas normativas económicas que, según él, favorecen a las multinacionales pero perjudican al mercado laboral local. En particular, rechazó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, al considerarlo un mecanismo que concentra beneficios en empresas extranjeras, dejando menos oportunidades para trabajadores nacionales.

En materia de política federal y social, Fernández resaltó la distribución equitativa de fondos públicos y la construcción de viviendas durante su gestión. Destacó que se entregaron recursos a todos los municipios, independientemente del signo político, logrando construir más de ciento cuarenta mil viviendas a nivel nacional. Contrastó esta política con el freno actual a la obra pública y el recorte de transferencias, que calificó como una forma de extorsión que debilita el federalismo.

Finalmente, se refirió a la situación judicial de la exvicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, calificando las acusaciones en su contra como una persecución política impulsada por sectores del Poder Judicial. Rechazó las imputaciones, asegurando que es una víctima del sistema y rechazó enfáticamente que se la considere corrupta.