El gas natural se posiciona como un recurso clave para el crecimiento energético y la integración en América Latina y el Caribe. Según un informe conjunto de la Unión Internacional del Gas (IGU), ARPEL y OLACDE presentado en una conferencia en Buenos Aires, esta región cuenta con abundantes reservas que podrían impulsar una etapa crítica de expansión energética.
En particular, las reservas no convencionales de Vaca Muerta en Argentina aparecen como un motor central para fortalecer la integración regional, complementadas con los yacimientos offshore convencionales y el Presal en Brasil. El documento resalta que, pese a su potencial geológico, América Latina contribuyó solo con una pequeña fracción a la producción mundial de gas en 2024. Para aprovechar este potencial, serán necesarias inversiones significativas en infraestructura, especialmente en gasoductos que conecten distintos países.
El informe advierte que para atraer capital público y privado, así como financiamiento de bancos multilaterales, es fundamental que los marcos regulatorios y legales sean estables y trasciendan las cambiantes coyunturas políticas. Esta estabilidad permitiría monetizar las reservas y sostener el desarrollo a largo plazo del sector gasífero.
Argentina podría beneficiarse directamente al disminuir sus importaciones de gas natural licuado (GNL) y aumentar sus exportaciones, logrando posicionarse como un actor relevante en el mercado global. A nivel regional, el gas argentino ayudaría a Brasil a industrializarse con energía más barata, permitiría a Bolivia optimizar el uso de su infraestructura gasífera disponible y ofrecería a países como Chile y Uruguay una alternativa más económica al GNL importado.
Además del impacto económico, el informe subraya el papel del gas en la descarbonización. Este combustible fósil intermedio reduce significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero al reemplazar fuentes más contaminantes en la generación eléctrica y el transporte, apoyando las metas ambientales de la región.
- Reservas no convencionales de Vaca Muerta como eje de integración.
- Inversiones superiores a U$S 10.000 millones en infraestructura.
- Estabilidad regulatoria para atraer financiamiento mixto.
- Reducción de importaciones y aumento de exportaciones para Argentina.
- Beneficios energéticos y económicos para Brasil, Bolivia, Chile y Uruguay.