Mientras gran parte del mundo afrontó una subida importante de precios tras la guerra en Medio Oriente, Argentina logró contener el avance inflacionario y presentó una desaceleración en su tasa de inflación. Un análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI) ubicó al país entre las excepciones en un contexto marcado por un aumento generalizado de los costos, especialmente en energía.

Un gráfico incluido en el informe del FMI mostró la variación en puntos porcentuales de la inflación anual desde febrero de 2026, y allí Argentina evidenció una caída cercana a 0,7 puntos. De esta forma, se consolidó como una de las pocas economías en las que la inflación siguió una senda descendente, a pesar de la presión internacional generada por el conflicto bélico.

El informe también destacó que Indonesia fue el único país con una caída más significativa que Argentina en ese período, mientras que países como Francia, Italia y Estados Unidos mostraron aumentos pronunciados en sus tasas inflacionarias, con incrementos cercanos a 1,7 y 1,6 puntos porcentuales respectivamente. La zona euro, España, Turquía, Canadá y Sudáfrica registraron también aceleraciones notables, en contraste con economías como China y Japón, que mantuvieron variaciones mínimas.

Según la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, la principal inquietud tras el estallido del conflicto en Medio Oriente fue el impacto sobre los mercados energéticos y cómo ello podría trasladarse a la inflación global. A pesar del aumento de aproximadamente un 30% en los precios del petróleo, esta suba fue menor a la registrada en otras crisis geopolíticas previas, aún con el cierre prolongado del estrecho de Ormuz y los daños a infraestructuras energéticas de la región.

En Argentina, un factor clave para mitigar el traslado del aumento internacional del petróleo a los precios internos fue la intervención de las petroleras, principalmente YPF, que implementaron un esquema para contener los incrementos en el precio de los combustibles. El objetivo fue mantener la estabilidad en el valor de la nafta, evitando aumentos bruscos para amortiguar el impacto inflacionario.