La cotización del dólar registró en junio un aumento cercano al 5%, más del doble de la inflación mensual esperada, que según el consenso de economistas se mantuvo por debajo del 2%. Este salto en el tipo de cambio representa un cambio significativo tras diez meses de incrementos continuos y un escenario donde la inflación venía desacelerándose.

A pesar de ese incremento abrupto en junio, el dólar sigue estando rezagado en la comparación anual, con un avance acumulado del 2%, lejos del 14,7% que acumula la inflación minorista. Sin embargo, esta devaluación del peso ya comenzó a impactar en precios específicos y se anticipa que tendrá un efecto gradual sobre la economía durante la segunda mitad del año.

El primer efecto directo sobre los consumidores se reflejó en las tarifas de servicios públicos. El secretario de Energía y Minería confirmó que las facturas de gas aumentarán un 3% durante este mes, donde aproximadamente la mitad del ajuste responde a la inflación previa y la otra parte está vinculada al costo dolarizado del gas, lo cual evidencia el vínculo entre la suba del dólar y los incrementos tarifarios.

Expertos consultados coinciden en que la presión cambiaria persistirá en los próximos meses, con un traslado a precios que será progresivo pero inevitable. Según el economista Fernando Marull, en la última semana de junio se observó un repunte inflacionario con una suba semanal del 0,9%, en contraste con semanas anteriores que rondaban entre el 0,3% y 0,4%. Este aumento se atribuye a la influencia del tipo de cambio, que comenzó a reflejarse en el índice general de precios.

Por su parte, Sebastián Menescaldi, director de EcoGo, anticipó que el ajuste del dólar en la segunda mitad del año frenará la desaceleración inflacionaria y ubicará la inflación mensual en un rango entre 1,5% y 2%. Este reacomodamiento del tipo de cambio "no permitirá que la inflación baje tan rápido" y mantendrá una tendencia de moderada presión sobre los precios.