La crisis económica que atraviesa el país afecta de manera directa a la salud mental de la población, evidenciándose en el creciente número de consultas por ansiedad, depresión y estrés en Misiones. La pérdida de empleos formales y la precarización laboral fomentan un escenario donde muchas personas pierden la cobertura médica y dependen del sistema público para recibir atención psicológica y psiquiátrica.
Según el director provincial de Salud Mental, Nicolás Aranda, el traslado masivo de pacientes al sistema de salud pública refleja un cambio significativo en el acceso a servicios médicos. Dijo que numerosas familias han dejado de contar con obras sociales cuando aún conservan el empleo, mientras que quienes perdieron trabajos en blanco quedan sin ningún tipo de cobertura, incrementando la demanda en hospitales y centros de prevención.
Este contexto económico no solo limita el acceso a cuidados sino que profundiza la incertidumbre y la angustia diaria. Las consecuencias emocionales incluyen un aumento en conductas de riesgo como el consumo problemático de sustancias y un preocupante vínculo con la desesperanza y la problemática del suicidio. Estos aspectos se han vuelto recurrentes en las consultas, tanto presenciales como virtuales.
Desde la Dirección Provincial de Salud Mental, la respuesta a estos desafíos se refleja en el aumento sostenido de personas que buscan ayuda profesional y en la apertura para revelar problemas que antes pasaban desapercibidos, como violencia doméstica o situaciones de vulnerabilidad. Aranda destacó que, especialmente los fines de semana, los servicios de guardia y centros de prevención, como el Hospital Carrillo, registran una alta concurrencia, lo que refleja la necesidad urgente de espacios de contención accesibles.
Los trastornos más frecuentes están relacionados con la ansiedad, depresión y la presión económica que atraviesa gran parte de la población. Estas consultas expresan una demanda creciente que requiere no solo atención clínica, sino también políticas públicas que protejan el empleo y mejoren el acceso a servicios de salud mental para reducir el impacto emocional que atraviesan los sectores más vulnerables.