El salario mínimo en Francia experimentará un aumento automático desde el primero de junio, tras registrarse una inflación creciente vinculada especialmente al alza en los precios energéticos en el marco del conflicto en Oriente Medio. Este ajuste busca mantener el poder adquisitivo de los trabajadores que perciben el salario mínimo, aunque las críticas apuntan a que resulta insuficiente frente a la magnitud de la crisis social.

El incremento eleva el salario bruto por hora de 12,02 a 12,31 euros y el salario bruto mensual de 1.823,03 a 1.867,02 euros. En términos netos, representa un aumento cercano a 35 euros mensuales, llegando a 1.477,93 euros. Esta revalorización se activa cada año en enero, tomando en cuenta la inflación observada en el 20% de los hogares más pobres, y se aplica de forma automática si la inflación supera el 2% durante el año.

Los precios al consumo han subido un 2,2% interanualmente, con un fuerte impacto del sector energético que registró un incremento del 14,3% en los últimos doce meses. Aunque el gobierno tiene la facultad de incrementar el salario mínimo más allá de la actualización automática, no lo ha hecho desde 2012. Algunas organizaciones sindicales consideran que esta subida solo compensará parcialmente la pérdida de poder adquisitivo y exigen negociaciones salariales más amplias para sectores cuyos sueldos mínimos todavía se encuentran por debajo del salario mínimo oficial.