Los futuros de cereales en la Bolsa de Chicago cerraron a la baja tras una sesión llena de altibajos, influida por una fuerte reducción en las posiciones de fondos de inversión y la actividad de los operadores buscando renovar contratos. A pesar de un inicio de jornada con subas en el trigo, motivadas por temores sobre daños por olas de calor en Europa occidental y una posible reducción en la superficie sembrada en Rusia, estos impulsos se diluyeron antes del cierre.

La caída en los precios del petróleo, que perdió más de tres dólares llevando sus niveles a mínimos desde antes del conflicto con Irán, sumado al fortalecimiento del dólar estadounidense, presionó significativamente a la baja los futuros de cereales y soja. El petróleo se vincula directamente con los mercados agrícolas debido a la utilización de maíz y soja en la producción de biocombustibles, por lo que su descenso afecta la demanda y el valor de estos commodities.

En cuanto a los números concretos, el contrato más activo de soja cerró con una baja de 6,75 centavos, situándose en 11,35 dólares por bushel y acumulando descensos en tres de las últimas cuatro sesiones. El maíz cayó 2,75 centavos a 4,07 dólares por bushel, alcanzando nuevos mínimos históricos recientes en los contratos más cercanos, con el julio tocando niveles no vistos desde agosto de 2025. El trigo mostró una caída por cuarta jornada consecutiva, finalizando a 5,96 dólares el bushel.

El comportamiento a la baja responde, en gran parte, a que los fondos de inversión han reducido drásticamente sus posiciones largas netas en maíz durante las últimas semanas, lo que amplifica la tendencia negativa en los precios. Sin embargo, los analistas siguen atentos a la demanda externa, especialmente a las posibles nuevas compras de maíz y soja por parte de China, así como al desarrollo climático en las regiones agrícolas del Medio Oeste de Estados Unidos en esta etapa crucial para los cultivos.