La Fuerza Aérea Argentina oficializó la desprogramación definitiva de los aviones de combate McDonnell Douglas OA/A-4AR Fightinghawk en la V Brigada Aérea, cerrando así un capítulo histórico que inició hace más de 60 años con la llegada del A-4 Skyhawk al país. Esta medida responde a un análisis estratégico orientado a la optimización operativa y al manejo sustentable de recursos.

El jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, brigadier Gustavo Valverde, aclaró que los costos elevados de mantenimiento y la complejidad logística del sistema A-4AR resultan insostenibles frente a la actual prioridad en la incorporación y desarrollo del Sistema de Armas F-16M Fighting Falcon. Esto demanda redirigir recursos humanos y materiales que hasta ahora estaban dedicados a la V Brigada Aérea.

El cese del uso activo de los Fightinghawk se produce tras casi dos años sin vuelos, periodo marcado por dos accidentes ocurridos en 2020 y 2024. A la fecha, no se ha decidido el destino definitivo del Grupo 5 de Caza, aunque una alternativa considerada es transferir allí parte de la flota de F-16, lo que requeriría una importante inversión en infraestructura.

El retiro de los A-4AR significa un «cierre virtual» para la V Brigada Aérea, ya que estos aviones llegaron a comienzos de los años 90, tras un ofrecimiento de Estados Unidos que reemplazó la imposibilidad de adquirir F-16 por un lote de Skyhawk modernizados. Esta operación implicó el levantamiento tácito del embargo armamentista impuesto luego de la Guerra de Malvinas, y en su momento se contempló que el A-4AR fuese una solución temporal mientras se lograba la compra de cazas más modernos.

Con la salida del A-4AR Fightinghawk, la Marinha Brasileira queda como el último operador militar activo del emblemático A-4 Skyhawk, manteniendo un reducido número de unidades A-4KU y TA-KU.