La siderúrgica Acindar detuvo temporalmente la actividad de su planta en Villa Constitución, afectando a 200 trabajadores durante varios días. Esta medida responde a una caída significativa en la demanda local y al exceso de stock generado por la competencia de importaciones, especialmente desde China.
La producción de Acindar actualmente se encuentra un 40% por debajo de niveles anteriores, con un inventario que supera las 10.000 toneladas de acero sin vender. Para este año, la compañía anticipa una producción cercana a las 860.000 toneladas, lejos de las 1.1 millones de toneladas que fabricaba en períodos anteriores.
El ingreso masivo de acero chino, impulsado por subsidios estatales, ha incrementado la presión sobre el mercado local. Este escenario ha generado un aumento de la capacidad ociosa que roza el 60% en algunos sectores, debilitando no solo a las grandes empresas siderúrgicas, sino también a la red de talleres proveedores vinculados a la industria en la provincia de Santa Fe.
Más de cincuenta emprendimientos que forman parte de esta cadena de valor atraviesan dificultades económicas, debilitando la estructura productiva regional. La combinación de menor consumo interno y competencia desleal pone en riesgo la sostenibilidad de un sector clave en la economía argentina.