La actividad industrial argentina enfrenta una profunda recesión que ya impacta en la pérdida de empleo y la disminución de la producción, advirtió la Unión Industrial Argentina (UIA) ante la Comisión de Industria de la Cámara de Diputados. Según datos del Centro de Estudios de la UIA, en marzo la producción se ubicó un 12% por debajo del nivel de mediados de 2022, reflejando un escenario de contracción generalizada en la mayoría de los sectores.
Entre los daños más relevantes figura la destrucción de empleo formal. El sector manufacturero perdió más de 75.000 puestos de trabajo directos entre agosto de 2023 y febrero de 2026, dentro de una caída total en el sector privado que supera las 240.000 bajas. La UIA destacó que estas cifras no contemplan la afectación indirecta sobre proveedores y actividades relacionadas.
El deterioro se concentra especialmente en ramas como siderurgia, petroquímica, caucho y plástico, bebidas, textiles, confecciones, calzado, electrónica y maquinaria industrial, mientras que sectores como molienda de granos, refinación de petróleo, farmacéutica y alimentos lograron mantener cierta estabilidad. La demanda interna también retrocede, con una caída en la adquisición de insumos y materiales para la producción.
Otro punto crítico es el avance de las importaciones orientadas al consumo, que aumentaron notablemente entre abril de 2025 y marzo de 2026, mientras que las importaciones para la producción industrial descendieron. Esta tendencia evidencia dificultades crecientes para competir en costos, atribuidas en buena medida al persistente “costo argentino”, que incluye impuestos, logística y tarifas que elevan el precio interno.
Ante esta compleja situación, la UIA reclamó una serie de reformas estructurales destinadas a mejorar la competitividad y evitar un mayor deterioro del entramado productivo. La entidad alertó sobre la necesidad de políticas que fortalezcan el empleo formal, frenen la progresiva caída de la industria y reduzcan las brechas de costo en comparación con otros países.