La industria argentina jugó un rol esencial en frenar la escalada inflacionaria durante los últimos dos años, logrando mantener los precios con un aumento moderado en comparación con otros sectores. Según Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), la actividad industrial absorbió costos crecientes para conservar su competitividad dentro del mercado interno, funcionando como un ancla frente a las subas descontroladas que se observaron en otras áreas de la economía.
Este esfuerzo pone en relieve la necesidad de políticas fiscales y comerciales equilibradas que respalden el sector. La UIA reclama una reducción de impuestos para que las empresas puedan afrontar un entorno global cada vez más desafiante, donde la carga tributaria alcanza casi el 50%. Aunque se avanzó en la baja de derechos de exportación, todavía quedan pendientes medidas como la disminución de los aportes patronales y la implementación de un régimen especial que incentive la industria, parecido al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.
Además, la competitividad local se ve afectada por costos elevados en energía y logística, lo que coloca a la industria nacional en desventaja frente a la entrada de productos importados. La apertura comercial, en particular la creciente presencia de productos chinos con ventajas competitivas, genera preocupación por competencia desleal y distorsiones en el comercio internacional. Estas condiciones dificultan que sectores industriales argentinos puedan competir en igualdad de condiciones.
La recuperación del sector muestra una dinámica desigual. Ámbitos como la construcción, la industria textil, el calzado, la metalmecánica y la fabricación de autopartes aún operan por debajo de niveles previos, afectando la producción y el empleo. Desde mediados de 2023, se perdieron aproximadamente setenta mil puestos de trabajo en la industria. La falta de acceso al crédito y el aumento de las tasas de interés complican especialmente la recuperación de pequeñas y medianas empresas, clave para el desarrollo e innovación productiva.
En este marco, la UIA enfatiza la urgencia de establecer un contexto más favorable para la industria a través de reformas impositivas y financieras que permitan reducir costos y mejorar la competitividad en el mercado global, evitando impactos negativos por una apertura comercial sin ajustes compensatorios.