La tasa de morosidad en los créditos personales escaló a un nivel récord, alcanzando el 14,2% en marzo, según el informe oficial del Banco Central (BCRA). Este dato evidencia un deterioro significativo en la capacidad de pago de las familias, especialmente en jóvenes menores de 25 años.

De acuerdo con el reporte, la morosidad total en los créditos destinados a hogares fue del 11,5%, la cifra más alta desde 2004, en comparación con el 2,5% registrado a finales del año anterior. Las tarjetas de crédito siguen de cerca este fenómeno, con un índice del 11,7%, mientras que los préstamos prendarios e hipotecarios muestran cifras más moderadas, aunque también en aumento, con 6,9% y 1,4% respectivamente.

La fuerte suba en estas cifras impacta directamente en las condiciones del financiamiento. La tasa de interés para créditos personales se mantiene muy elevada, con un promedio nominal anual cercano al 67%, frente a una inflación estimada en torno al 30% para el mismo período, lo que implica un costo real alto para los deudores.

En el segmento empresarial, la morosidad marcó un 3,1%, valor mayor al registrado meses antes, con especial incidencia en sectores como la construcción y el comercio, donde supera el promedio general con 5,9% y 4,6%, respectivamente.

Desde el Banco Provincia se explicó que esta situación no responde exclusivamente a decisiones individuales, sino que es consecuencia directa del contexto macroeconómico. Tres factores clave erosionan la capacidad de pago:

  • La caída sostenida de los salarios reales.
  • El aumento de costos fijos por encima del nivel general de inflación.
  • El incremento del desempleo.

El organismo señaló que la mejora salarial observada a principios de 2024 generó expectativas de ingresos estables, alentando consumos que luego resultaron insostenibles. En cambio, la realidad mostró una caída en los ingresos durante la mayoría de los meses siguientes, agravada por las dificultades para refinanciar créditos debido a la fuerte alza de tasas en la segunda mitad de 2025, en particular tras la eliminación de las Letras del Tesoro (Lefis) y en el contexto de las elecciones legislativas.

Por último, el ajuste en las tarifas de servicios públicos disminuyó el ingreso disponible de trabajadores formales registrados cerca de un 13%, afectando aún más la capacidad de pago de los hogares sin acceso a subsidios.