La campaña de trigo 2026/27 en Argentina registró un avance inédito en la velocidad de siembra, alcanzando el 32% del área proyectada a nivel nacional, el porcentaje más alto desde que existen registros comparables, al menos desde 1998/99. Este ritmo acelerado se debe a la estrategia de los productores para aprovechar la humedad superficial del suelo antes de que las condiciones climáticas se deterioren.

Este auge en la implantación contrasta con un mercado comercial más cauteloso. Según datos oficiales, la comercialización de trigo para la próxima campaña apenas llega a 1,84 millones de toneladas, lo que representa un volumen un 30% inferior al promedio registrado en los últimos cinco años y también menor que el ciclo anterior. La caída en la actividad comercial refleja la incertidumbre en torno a los precios y la volatilidad global.

La presión sobre los precios del trigo es palpable en los mercados internacionales. El cereal sufrió fuertes bajas en la Bolsa de Chicago debido a ventas masivas por parte de fondos de inversión. Localmente, el precio del trigo y del maíz continúa en descenso, mientras la soja mantiene cierta estabilidad. Esta dinámica responde tanto a la oferta que se avecina desde el hemisferio norte, como a las expectativas productivas en otras regiones clave del mercado global.

En Estados Unidos, la cosecha de trigo de invierno comenzó con expectativas de ser la más baja desde la campaña de 1972/73. Sin embargo, otras regiones, como Rusia, Ucrania, Canadá y la Unión Europea, se preparan para una trilla con mejores perspectivas productivas. Por ejemplo, pronósticos de agencias privadas en Rusia prevén una cosecha que superaría las 90 millones de toneladas, cifra superior a las primeras estimaciones oficiales de mayo para esta campaña.

En cuanto a la superficie sembrada, aunque la siembra avanza rápido, se espera una reducción del 12% en el área destinada a trigo en la zona núcleo del país, afectada por el aumento en los costos de insumos y combustibles. Esta contracción podría incidir en la producción final, sumándose a la presión sobre precios y volúmenes comercializados. Por ahora, el sector agrícola opta por acelerar labores para cuidar el recurso hídrico, mientras los mercados continúan respondiendo a la incertidumbre internacional.