Las pequeñas y medianas empresas (pymes) del sector minorista registraron una nueva caída en sus ventas durante abril, con un descenso interanual del 3,2%, consolidando un año completo de retracción en el consumo. Este descenso se suma al acumulado negativo del 3,5% registrado en el primer cuatrimestre, según informó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Además del retroceso anual, el informe reveló una baja mensual desestacionalizada del 1,3% respecto a marzo. La actividad comercial se concentró principalmente en rubros esenciales y productos de recambio estacional, reflejando un escenario donde los consumidores priorizaron la búsqueda de financiamiento, promociones y bonificaciones para aliviar el impacto económico.

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El aumento sostenido de los costos operativos y de los servicios básicos complicó aún más la situación financiera de los comercios pyme. Según el relevamiento, este incremento afectó negativamente la rentabilidad y limitó la capacidad de maniobra de los establecimientos, dificultando la sostenibilidad del negocio en un contexto económico adverso.

En cuanto a la percepción de los propios comerciantes, más de la mitad (53,3%) indicó que su situación se mantuvo estable en comparación con el año pasado. Sin embargo, el 37,2% espera una mejora en los próximos doce meses, mientras que un 13,8% proyecta un empeoramiento. Esta incertidumbre se refleja también en la cautela para realizar inversiones: casi el 59% consideró que el entorno actual no es favorable para desembolsos significativos.

El análisis sectorial destacó que seis de los siete rubros relevados finalizaron abril con números negativos. Las caídas más significativas se observaron en bazar y decoración (-12,3%), perfumería (-7,2%) y ferretería junto con materiales para la construcción (-4,2%). Otros sectores afectados fueron textil e indumentaria (-3,7%), alimentos y bebidas (-3,1%) y calzado junto a marroquinería (-0,5%). El único sector que registró crecimiento fue farmacia, con una suba interanual del 6,1%.

No obstante, las ventas online mostraron una evolución positiva con un aumento anual del 8% y un incremento mensual del 0,7%. A pesar de este avance en el comercio electrónico, desde CAME advirtieron que el crecimiento digital no fue suficiente para compensar la caída general en el consumo minorista.