La campaña agrícola 2025/26 anticipa una producción récord de maíz que alcanzará las 70 millones de toneladas, el volumen más alto esperado en veinte años. Este aumento responde a un crecimiento cercano al 24% en la superficie cultivada, que llegará a 11,4 millones de hectáreas, y un rendimiento promedio nacional estimado en 72 quintales por hectárea.
La mayoría de los lotes de maíz que aún permanecen en el campo (el 81%) presentan condiciones catalogadas entre buenas y muy buenas, aunque los productores deben extremar la vigilancia sanitaria por la proliferación de la chicharrita (Dalbulus maidis), que mostró un fuerte aumento en zonas del NOA, lo que podría afectar futuros cultivos si no se controla.
En paralelo, la cosecha de girasol finalizó con una producción récord estimada en 7,4 millones de toneladas. Los 3,2 millones de hectáreas cultivadas rindieron un promedio de 23,4 quintales por hectárea, reflejando un incremento superior al 30% respecto a la campaña anterior. La calidad del girasol fue destacada con altos contenidos de materia grasa y sin dificultades reportadas en la recolección.
La soja avanza con la cosecha completada en un 77% del total de su superficie, que se extiende sobre 16,4 millones de hectáreas. Las lluvias de fines de marzo y abril mejoraron los rendimientos, con un promedio nacional de 30,6 quintales por hectárea y una producción estimada en casi 50 millones de toneladas. La soja de primera cosecha registra avances superiores al 86%, mientras que la de segunda se encuentra en un 60% recolectada.
Por último, la intención de siembra de trigo para la campaña 2026/27 prevé una superficie de 6,6 millones de hectáreas, cifra inferior en más del 5% respecto al récord histórico logrado en 2025/26. Este descenso está asociado al incremento en los costos, particularmente el fertilizante urea, cuyo precio elevó considerablemente la relación costo-beneficio del cereal. A pesar de ello, la superficie proyectada para trigo se posiciona como una de las mayores en las últimas dos décadas y las labores de implantación ya comenzaron en varias provincias.
La cebada mantendrá un área de siembra bastante estable, cercana a 1,32 millones de hectáreas, con una leve contracción menor al 1% respecto a la campaña anterior, concentrada principalmente en la provincia de Buenos Aires.