La polémica estalló luego de que Mariano Rajoy publicara una columna en la que cuestionaba la composición de la selección de Francia, calificándola implícitamente como un equipo “sin franceses”. Estas declaraciones generaron un rechazo unánime entre políticos y autoridades francesas, que las calificaron de racistas e inaceptables.

Dirigentes de diferentes partidos políticos y ministros condenaron la columna. Olivier Faure, jefe del Partido Socialista francés, afirmó que Francia no es una nación étnica sino política, unida por sus valores republicanos y sin importar la piel o religión de sus integrantes. De forma similar, el Partido Comunista calificó las palabras de Rajoy como un “racismo inmundo”.

En el gobierno, la ministra de Ultramar Naïma Moutchou criticó la repetición de ataques y discriminación contra el equipo nacional, denunciando que estos no son simples “deslices” sino un odio persistente y banalizado. Recomendó además que la Federación Francesa de Fútbol estudie medidas legales para enfrentar estos ataques. Por su parte, la ministra Aurore Bergé pidió que el deporte recupere su papel de ámbito donde el talento sea valorado sin criterios de origen o raza.

Incluso el ministro del Interior francés calificó los comentarios de Rajoy como “absolutamente inaceptables”. En España también se desató la polémica, donde el historial político reciente de Rajoy genera además un contexto conflictivo. La situación pone sobre la mesa las tensiones que persisten en torno a la identidad nacional y el deporte.