Después de un desplome significativo en el sector tecnológico, las acciones de este segmento registraron una leve alza, al anticiparse la presentación de resultados clave de un importante fabricante de chips que impulsa la inteligencia artificial. Sin embargo, el avance fue tenue y el ánimo de los inversores sigue marcado por la cautela, guiando la preferencia hacia activos considerados más seguros, como el dólar.

En contraste, los precios del petróleo cayeron a niveles no vistos en los últimos cuatro meses, influenciados por la expectativa de que más embarcaciones bloqueadas en el Golfo Pérsico podrían pasar por el Estrecho de Ormuz. Las versiones contradictorias entre Estados Unidos e Irán sobre el acuerdo nuclear y los controles en esta zona geopolíticamente sensible mantienen la incertidumbre sobre el futuro del mercado energético.

Las bolsas asiáticas evidenciaron una alta volatilidad en sus operaciones nocturnas, con un rebote destacado del índice KOSPI de Corea del Sur que pasó de una caída del 10% a un aumento superior al 3%. Esta dinámica no tuvo un efecto similar en los mercados europeos, donde la jornada transcurrió con movimientos mínimos.

El dólar estadounidense se valorizó por tercer día consecutivo frente a una canasta de monedas principales, registrando su nivel más alto en un año. Esta fortaleza responde en parte a la llamada “prima del miedo” vinculada a las tensiones geopolíticas globales, especialmente las derivadas del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, expertos de Scotiabank consideran que la apreciación del dólar está exagerada dado el descenso en los precios del petróleo y proyectan que la moneda podría corregir su trayectoria ante expectativas sobre futuras tasas de interés.

El mercado regional mostró un comportamiento estable durante la jornada en general. Entre las excepciones, las acciones de una empresa europea de defensa sufrieron una caída cercana al 15% tras conocerse la posible cancelación de un importante proyecto de fragata valorado en miles de millones, noticia que impactó a la industria armamentista. Las pérdidas de este sector se vieron parcialmente compensadas por ganancias en compañías estadounidenses de los sectores lujo y tecnología.