El endeudamiento en Argentina alcanzó niveles preocupantes, ya que aproximadamente una de cada cuatro familias se encuentra imposibilitada de cancelar sus obligaciones financieras básicas. Este dato surge de un análisis del Instituto Argentina Grande, que advierte sobre el creciente peso de las deudas vinculadas a necesidades diarias, como la compra de alimentos, ropa y la reparación de vehículos.
Este estudio complementa los datos oficiales del Banco Central, que informó un récord histórico en mora de los ciudadanos, con un porcentaje que supera el 12% en abril, su mayor nivel en dos décadas. Sin embargo, el informe del Instituto Argentina Grande destaca que la métrica oficial subestima el impacto social porque muchos morosos adeudan sumas mínimas, lo que diluye la percepción del problema a nivel del sistema financiero pero oculta la tensión económica que sufren miles de personas.
La preocupación se incrementa al observar que casi 21 millones de argentinos mantienen algún tipo de deuda, y de ellos 5,6 millones tienen atrasos superiores a tres meses. Las deudas consideradas «irrecuperables», con retrasos de al menos un año, alcanzan un volumen significativo y continúan en aumento. Estas obligaciones acumuladas promedian montos elevados, evidenciando que cuanto más tiempo pasa, más crece el pasivo y la problemática financiera de los hogares afectados.
El documento puntualiza que las familias no solo se endeudan para bienes duraderos como automóviles o viviendas, sino que la deuda se usa para sostener el consumo corriente, lo que revela una fragilidad económica sostenida y una mayor dependencia del crédito para cubrir lo básico.
Entre otros datos relevantes, se informa que en el último año 2,5 millones de personas cayeron en mora por primera vez o extendieron sus retrasos. Frente a esta situación, una encuesta reciente señala que casi un cuarto de los argentinos planea destinar bonos de mitad de año para amortizar deudas a corto plazo, sobre todo tarjetas de crédito y compras a plazos, un porcentaje que se ha más que duplicado respecto a índices previos.
Este fenómeno refleja una deuda creciente ligada a la incapacidad de las familias para mejorar sus ingresos o acceder a financiamientos sostenibles, lo que impacta de manera directa en la economía doméstica y plantea un desafío para las políticas públicas orientadas a la inclusión financiera y el alivio del consumo.