Los terremotos que sacudieron la zona norte de Venezuela el 24 de junio dejaron un saldo trágico de 4.490 muertos, según informó el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez. Esta actualización confirma que el desastre es el más mortal en la historia moderna del país. Desde la doble sacudida inicial, la cifra de víctimas fatales no ha parado de crecer.
Además, se reportaron 16.740 heridos y aproximadamente 17.900 personas que perdieron sus hogares. La mayoría de los damnificados se resguarda en 89 campamentos transitorios habilitados por las autoridades, ante la imposibilidad de volver a sus viviendas destruidas o gravemente dañadas. La cantidad de rescatados con vida hasta ahora es de 6.462.
Los sismos, con magnitudes 7,2 y 7,5 en la escala de momento y separados por apenas 39 segundos, tuvieron su epicentro cerca de Yumare, en el estado Yaracuy. Sin embargo, la mayor devastación se concentró en el estado costero de La Guaira, donde se derrumbaron 158 de los 190 edificios colapsados totalmente en todo el país. Edificaciones en localidades como Caraballeda, Macuto, Naiguatá y Catia la Mar sufrieron daños severos, según análisis satelitales de la NASA que apuntan a una probabilidad de daño superior al 75% en gran parte de esas estructuras.
Un reporte universitario elevó a cerca de 59.000 el total de edificios afectados. La vulnerabilidad del parque edificado, sumada a la combinación de dos fallas geológicas y la amplificación de las ondas sísmicas por las características del terreno, explican, en parte, la magnitud de la destrucción.
Esta tragedia supera a la histórica catástrofe de 1999, conocida como la Tragedia de Vargas, que dejó entre 10.000 y 30.000 muertos debido a aludes de lodo y rocas. Durante los primeros días tras los terremotos recientes, la cifra oficial de fallecidos aumentó progresivamente, pasando de 188 en las primeras horas a más de 4.100 hacia comienzos de julio.