El cuestionamiento sobre el futuro y su relación con el presente vuelve a cobrar relevancia a partir del intercambio entre dos pensadores argentinos con pasado revolucionario. Miguel Benasayag, filósofo y psicoanalista radicado en París, y Pedro Cazes Camarero, periodista y excombatiente, ofrecen visiones que reflejan tanto puntos en común como divergencias respecto a la capacidad de intervenir en el devenir histórico.

Ambos referentes pertenecieron al ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) y fueron presos políticos. Nacidos en la misma generación de los baby boomers, compartieron un contexto marcado por un optimismo histórico, cuando los movimientos anticoloniales y de liberación nacional crecían en el mundo. Este clima impregnó su militancia juvenil y su reflexión política.

Benasayag, influido por corrientes libertarias y el autonomismo de Cornelius Castoriadis en Francia, pone en cuestionamiento la disputa directa por el poder y propone otras formas de intervención política. Por su parte, Cazes, más cercano a una confrontación frontal, considera que existen actores actuales —como Ibrahim Traoré en África— que ejemplifican la urgencia de disputar el poder con realismo y determinación.

El diálogo entre ambos recupera también reflexiones en torno al vínculo con las nuevas generaciones, que enfrentan un mundo amenazante y diferente al que tuvieron ellos en su juventud. Benasayag ha trabajado con colectivos juveniles en Europa y América Latina, intentando tender puentes para que las ideas de transformación política se adecuen a los tiempos actuales, más inciertos y complejos.

En esta conversación, que surgió a raíz de una entrevista publicada en Página/12, se destaca cómo las distintas interpretaciones sobre la noción de futuro son también un reflejo de las trayectorias personales y políticas de cada uno. Mientras Benasayag invita a una exploración más filosófica y menos directa del poder, Cazes insiste en la necesidad de participar activamente en la confrontación política.

Este debate recupera elementos históricos y culturales, como la canción "Presente" de Vox Dei, que ambos compartieron durante sus años de militancia guerrillera, simbolizando un compromiso con la acción en el ahora como camino para pensar el porvenir. En suma, sus posturas exponen la tensión entre la esperanza y la acción política directa, en un momento en el que los desafíos para imaginar un futuro siguen siendo acuciantes.