La reciente decisión de Estados Unidos de catalogar al Comando Vermelho (CV) y al Primeiro Comando da Capital (PCC) como organizaciones terroristas en lugar de grupos de crimen organizado genera preocupación en Brasil. Lincoln Gakiya, fiscal del Grupo de Acción Especial contra el Crimen Organizado en São Paulo, señaló que esta medida no aporta beneficios prácticos para la lucha contra estas bandas.
Gakiya explicó que el antecedente de clasificaciones similares hacia grupos criminales de México, Venezuela y El Salvador no ha debilitado a esas organizaciones, que incluso continúan operando dentro del territorio estadounidense. Según el fiscal, esta política responde más a una politización del tema que a un análisis pragmático de la realidad criminal.
La implicancia principal radica en un posible impacto negativo sobre la cooperación entre Brasil y Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico y otros delitos vinculados al crimen organizado. La intervención de agencias como la CIA y las fuerzas militares de EE. UU., que podrían adoptar medidas más agresivas tras esta designación, podría complicar el trabajo conjunto con organismos brasileños.
Además, esta nueva categorización abre la puerta a sanciones económicas, presiones políticas y acciones que pueden interferir en la soberanía brasileña, ya que la legislación estadounidense contempla la posibilidad de operaciones militares extraterritoriales sin el consentimiento del país afectado. No obstante, Gakiya evaluó que una intervención militar directa en Brasil es improbable en el corto plazo.
Este especialista en el PCC desde hace más de dos décadas también enfatizó que, aunque existen precedentes de este tipo de operaciones de Estados Unidos en otros países latinoamericanos, los daños colaterales suelen ser significativos para las poblaciones civiles. Esto añade un riesgo extra a la seguridad y estabilidad regional que podría derivarse de la medida estadounidense.
La ONU define como terroristas a grupos cuyos actos poseen objetivos políticos o ideológicos específicos, un criterio que no se ajusta a la naturaleza del CV ni del PCC, cuya motivación es principalmente criminal y económica. Esta diferenciación legal es fundamental para entender por qué la clasificación de Estados Unidos representa un cambio radical en el enfoque hacia estas facciones brasileñas.