El suroeste del Líbano sigue siendo escenario de enfrentamientos violentos entre Israel y Hezbollah, a pesar del supuesto alto el fuego que entró en vigor a mediados de abril. Este conflicto mantiene su intensidad incluso cuando delegaciones de ambos países retomaron las negociaciones en Washington, mediadas por Estados Unidos. La falta de avances definitivos se atribuye en buena medida a la oposición de Hezbollah a estas conversaciones.

En estas negociaciones, que ya llevan varias sesiones desde que comenzó el conflicto en marzo, la parte estadounidense afirmó que existía progreso en temas políticos y de seguridad, aunque el ambiente sigue siendo tenso. Mientras tanto, Israel mantiene su postura de continuar atacando “objetivos terroristas”, tal como reafirmó su Primer Ministro, contradiciendo declaraciones anteriores del expresidente estadounidense Donald Trump sobre un compromiso israelí de abstenerse de tomar acciones militares en Beirut.

El ministro de Defensa israelí respaldó esta estrategia y aseguró que Estados Unidos validó el principio de atacar objetivos vinculados a Hezbollah. Durante una sola jornada, el ejército israelí bombardeó una veintena de localidades en el sur del Líbano, con una respuesta en forma de ataques contra soldados israelíes que ocupan partes de esta región fronteriza.

El Ministerio de Sanidad libanés informó que en estos choques murieron cinco personas, entre ellas un niño, y resultaron heridos decenas, destacando que algunos de ellos son trabajadores del sector salud. Este último dato pone de relieve el impacto directo de la violencia sobre la población civil y los servicios esenciales locales.

Desde marzo, el conflicto desatado por la intervención de Hezbollah para apoyar a Irán contra una ofensiva israelí-estadounidense ha dejado miles de muertos y desplazados. La cifra de víctimas libanesas supera ya los tres mil, con más de un millón de desplazados internos. Israel, por su parte, ha perdido decenas de soldados y colaboradores civiles.

Estados Unidos insiste en separar las negociaciones entre Israel y Líbano de las conversaciones con Irán, insistiendo en que este último país debe quedar al margen del acuerdo para la paz. Sin embargo, Irán ha rechazado este planteo y mantiene sus diálogos con Estados Unidos sin interrupción, a pesar del rechazo de Israel y el progreso limitado en la región.